Martín Mandra es un gitano del fútbol
Delantero con gol, potente físicamente, hábil, técnico, veloz, zurdo y de buen cabeceo. Así describen quienes conocen al argentino Martín Roberto Mandra, delantero del Dep. Azogues. A esas características dentro de la cancha se suma su calidad humana.
A los 16 años dejó las aulas para enrolarse a las divisiones menores del Racing Club. Aprobó el tercer año de colegio. En 1995, a los 19 años, debutó en ‘La Academia’ como futbolista profesional, frente al Mandiyu de Corrientes. Luego se vinculó a Ferrocarril Oeste.
El grito de gol del cuadro guacamayo nació en Buenos Aires (el 20 de diciembre de 1975). En 1999, su capacidad de definición le permitió enrolarse al Rayo Vallecano (España) por una temporada.
Retornó a su país y fue contratado por el Nueva Chicago, luego pasó al Rosario Central. Sus destacadas actuaciones le dieron el pasaporte al Panathinaikos, de Grecia. En Atenas jugó 11 meses del 2001. Fue su mejor campaña.
Con su esposa Sonia Laurenzo, el ‘Buitre’ cumplirá 11 años de unión el próximo 25 de enero. Ese apodo recibió de la hinchada de Nueva Chicago, porque hacía daño al rival con su rapidez y goles.
Es el gitano del fútbol. En su carrera ha vestido las camisetas de 14 clubes (siete foráneas). De cada uno de ellos tiene una experiencia, que lo ayudó a crecer.
El argentino nunca viajó solo a los equipos del exterior. Acostumbra viajar al país del club que lo pretende, firma el contrato, asegura una vivienda y regresa a Argentina para llevar a Laurenzo. “Nunca le ha faltado mi apoyo”.
Su carácter fuerte es lo que le incomoda a su esposa. Se enoja cuando no le dejan descansar o no está lista la comida. “Es casero, no le gusta salir y eso a veces me aburre. No me entiende y por eso discutimos”, dice Laurenzo.
Sin embargo, lo define como un compañero amoroso, protector y de corazón noble. Con su hija de 5 años, Sofía Micaela, es “recariñoso”. Su madre le llama la atención y él la defiende. A veces, “sin querer me desautoriza”.
De comidas, en Argentina prefería las empanadas de carne molida, también de huevo, queso y aceitunas. Además , consume bastante pasta y pescado al horno. Su plato preferido en Azogues es espagueti con camarones y prefiere el jugo de piña. Le gusta leer.
El conocido técnico César Luis Menotti solicitó su vinculación al Rosario Central (junio del 2002). Por su buena campaña en el torneo Clausura, con Chicago, también tuvo ofertas de Lanús y Estudiantes. Antes jugó en Gimnasia y Esgrima de La Plata.
Para los esposos Mandra-Laurenzo, el 2002 fue su mejor año en familia. “En Grecia, durante ocho meses traté de embarazarme y no pude. Llegué a Buenos Aires y quedé embarazada”. Pocos días antes Mandra firmó contrato con el Rosario Central. “Fue un orgullo porque lo llamó Menotti”.
Un año después ya tenía arreglada su vinculación al Barcelona de Ecuador, pero el técnico de Rosario Central, Miguel Ángel Russo no le dejó venir. “A último momento los directivos me dijeron que no”, recuerda Mandra.
Un conocido nuestro, Óscar Malbernat, ex DT chulla y torero, lo llevó al San Martín de Porras (2004), club peruano que debutaba en la Primera categoría. En el Clausura su equipo fue vicecampeón, detrás de Sporting Cristal.
Antes estuvo seis meses en Núremberg de Alemania, equipo de la Segunda división. Luego se incorporó al Belgrado Central en agosto del 2005, proveniente de Huracán Tres Arroyos.
La página web del club anunció en esa época la vinculación de “un delantero potente físicamente, zurdo y de buen cabezazo”. Allí fue compañero de Andrés Soriano, delantero del Dep. Cuenca.
Para Soriano, el ‘Buitre’ es una gran persona y excelente profesional. Por su experiencia en el exterior me enseñó mucho. Su vida es ordenada y se cuida. Es alegre y motivador como compañero.
El goleador colorado recuerda una anécdota. Hubo una concentración en Mendoza, no andábamos bien. Nos dieron una sopa con pocas papas y zanahoria, sin sal. Entonces, “Martín empezó con su humor negro, que la sopa esto y el otro, eso despertó el ánimo del plantel”.
Para Laurenzo, el momento difícil que vivió su esposo fue el año pasado en Madrid, España. Allí se vinculó al Melilla, equipo de la Segunda división, pero tuvo pocas oportunidades. Entonces aceptó la propuesta del Unión Sportiva Barleta de Bari, conjunto de la Cuarta división del fútbol italiano. Allí jugó un mes y medio.
Por su dilatada trayectoria y goles, en agosto de este año fue contratado por Deportivo Azogues. Ha jugado 12 cotejos y marcado siete goles. Debutó el 15 de agosto con Barcelona y marcó un tanto.
Luego anotó en las porterías de Macará, Deportivo Quito, Deportivo Cuenca, Imbabura y El Nacional (2), el domingo pasado.
Para Patricio Lara, su actual DT en el Azogues, Mandra es un profesional a carta cabal, que todo técnico quisiera tener en su plantel. Con jugadores como él, el trabajo se simplifica de cierta manera. “No se siente la estrella, sino un jugador más”.
Entre sus técnicos están Alfio Basile y Miguel Brindisi, en Racing. También Menotti y Miguel Ángel Ruso, en Rosario Central; Rubén Darío Insúa, en Ferrocarril Oeste.
Como compañeros y conocidos por la afición ecuatoriana, tuvo a Marcelo Delgado (Racing), a Andrés Soriano (Belgrano), a Germán Castillo y a Pedro Galván (Gimnasia de la Plata). Su promedio de anotaciones en los diferentes clubes ha sido de un gol cada tres partidos.
Mandra jugó frente a grandes equipos españoles como Barcelona, Atlético y Real Madrid. También ante los gauchos River Plate y Boca Juniors. Con
Panathinaikos jugó la Liga de Campeones europea. Ahora su meta es destacarse en la liguilla para seguir en el mismo club o ampliar su carrera de errante. Él dice que puede jugar otros cinco años. El Comercio de Ecuador.
No hay Tags para este artículo.

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Escribe tu comentario aquí.